Curriculum vitae



Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas

Universidad Libre de Colombia

Calle 8 No. 5-80
Bogotá, Colombia



La educación como expresión de libertad: en el marco del proceso de reincorporación de las personas que entregaron las armas de los grupos armados en Colombia


(Febrero 2021 - Diciembre 2022)
El objetivo de esta investigación es comprender la importancia de la educación como expresión de libertad en este tipo de procesos y darle una mirada diferente a los actores que dejaron las armas, esta investigación propone tres objetivos específicos: 
1) conocer y comprender la eficacia de la dimensión educativa en el proceso de reincorporación de los jóvenes y adultos que viven en contextos vulnerables. 
2)  entender este proceso como una propuesta que permite combatir la estigmatización de los excombatientes y poder dar la visibilidad a este tipo de iniciativas. 
3) analizar las creencias y percepciones de las personas que viven el proceso de reincorporación. 
Colombia es un país que ha vivido un ciclo de violencia prácticamente desde el principio de la colonización. Los grupos al margen de la ley que nacieron en los años 60 a causa de las tensiones y problemas sociales que aquejan aún al país, han permanecido y permanecen rondando en las diferentes partes del territorio nacional. El proceso de paz firmado recientemente con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del pueblo (FARC-EP) ha permitido la reincorporación de la mayoría de sus integrantes a la vida civil, es evidente que un proceso de esta magnitud representa un avance y una transformación en el panorama nacional, lo que lleva cambios y transformaciones en la relación del estado con la sociedad.  No obstante, este proceso ha sufrido dificultades, los excombatientes sufren de estigmatización al punto que actualmente son asesinados. 
En este contexto la violencia sigue marcando los ámbitos sociales, económicos, educativos y culturales que componen nuestra sociedad, lo que ha llevado a que persista la pobreza, la exclusión y la inequidad (Márquez Quintero, 2009).  Antes de la firma de la paz, los niños, niñas jóvenes que viven en las regiones golpeadas por la violencia por diferentes circunstancias «han debido abandonar sus lugares de origen por amenazas, atropellos o asesinato de sus seres queridos, sino que también han visto truncado su futuro al abandonar sus estudios. Esta situación, de seguro, ha impactado negativamente a estas chicas y chicos, y ha quedado en su memoria la huella de los horrores del conflicto» (Osorio González, 2016). Muchos jóvenes a raíz de las situaciones mencionadas, han dejado de lado la educación por las armas, ya que estas últimas se presentan como la única oportunidad, pero también son o fueron forzados a integrar los diferentes grupos armados que existen en el país, «el Defensor del Pueblo en su informe anual al Congreso (1999) dice: Se presume que de los 24.000 guerrilleros del país, entre el 60 y 70%, esto es, de 14.000 a 16.800 guerrilleros son jóvenes entre 13 y 25 años. Por parte de los grupos paramilitares se tiene, por información de la Defensoría del Pueblo, que la mitad de los integrantes de estos grupos están compuestos por jóvenes». Sin embargo, la situación social, política y económica de Colombia no es estable, hoy siguen reclutando niños, niñas y jóvenes «en su mayoría de zonas rurales, no tienen cómo recibir educación virtual. Les prometen ingresos raspando coca o con el cobro de extorsiones. Las cifras de reclutamiento forzado aumentaron en un 113 % con respecto a 2019».  Para luchar contra esta problemática social se creó la agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), entidad pública encargada de coordinar, de asesorar y ejecutar la reintegración de los grupos armados al margen de la ley. Esto con el fin de promover la inclusión de la población desmovilizada y consolidar la reincorporación como un escenario de construcción de paz y reconciliación. Al buscar la reconstrucción del tejido social y no la estigmatización de las personas desmovilizadas, uno de los ejes principales dentro de la recuperación de la vida de las personas que entregaron las armas es la educación, ya que esta promueve y facilita la inclusión aumentado las posibilidades de una participación activa dentro de la sociedad, disminuyendo la herencia de la pobreza, fomentando el desarrollo social y por ende previniendo los problemas relacionados con la violencia (Bonilla Silva, 2015) y así contribuyendo al desarrollo social, económico y cultural de los individuos. Para consolidar la reincorporación de los desmovilizados la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) junto al Ministerio de Educación Nacional (MEN) y el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), con asistencia técnica de la Fundación Merani, diseñó e implementó en 2014 el Modelo de Educación y Formación para la Reintegración contiene ocho elementos para brindar el acompañamiento en el proceso de formación de las poblaciones implicadas en el proceso.  
1) Está dirigido fundamentalmente a poblaciones joven y adulta de contextos vulnerables y a excombatientes en proceso de reintegración en gran parte del país. 
2) Ofrece educación básica/media y orientación para el acceso a la formación para el trabajo. 
3) Es un modelo organizado en seis ciclos de acuerdo a lo dispuesto por el Ministerio de Educación Nacional. 
4) Contribuye al mejoramiento de la calidad de vida del estudiante, sus familias y la comunidad. 
5) Resignifica proyectos de vida. 
6) Convierte el establecimiento educativo en un escenario propicio para la paz y la convivencia. 
7) Promueve el acercamiento al sector empresarial. 
8) Es gratuito. A pesar de los esfuerzos que han realizado los diferentes actores que hacen parte de este proceso y de la voluntad de cambiar el curso de nuestra historia en términos de violencia y lo que ella conlleva, las personas que entregaron las armas viven constantes estigmatizaciones por parte de la sociedad.   El estigma es un arma de guerra, y de las peores, pues “la masa” lo asume sin ningún análisis, es una potente inyección de odio que llega inmediatamente bajo la piel y paraliza el cerebro. De ahí que fuera en su momento el eje central de la maquinaria de propaganda nazi, y todos conocemos sus consecuencias. Desde el lenguaje, siempre tenemos para el otro, contrario a nuestro interés, un adjetivo descalificador, hasta el punto de que muchos casos han producido y seguirán produciendo tanta violencia física, pero en todos los casos lo que se genera es violencia psicológica y de la peor.
 En la actualidad la desigualdad económica, los contrastes sociales y culturales han llevado a los estudios políticos, sociales y de la educación a aproximarse a la educación ya no sólo como un fenómeno o institución a estudiar o analizar, sino que también, a su vez, han llevado a repensar la idea de la educación como fuente liberadora de la humanidad. Si bien, por ejemplo, en los diálogos socráticos se encuentran momentos en los que la educación es entendida como forma constitutiva del camino a la verdad por medio de la crítica, no es sino a mediados de los años cincuenta del siglo pasado que la educación empezó a tornarse como una alternativa crítica y radical para la emancipación.  Desde António Gramsci, pasando por Herbert Marcuse y Paulo Freire, y hasta Enrique Dussel, la educación es un factor que, en su esfera más profunda, deviene praxis, lo que significa que los presupuestos educativos aplicados dentro y fuera del aula tienen una dimensión más allá de lo meramente formal-educacional, y deben dirigirse hacia “la educación de los individuos para obtener la capacidad de creatividad, autonomía e individualidad tanto en el trabajo como en el tiempo libre” (Marcuse, 2014, p. 47), es decir, hacia un énfasis real y práctico de lo “aprehendido” y no sólo a la adquisición de herramientas conceptuales, abstractas o técnicas que se desliguen de su contexto político, social y cultural. En este sentido, sin embargo, las implicaciones educativas pueden entenderse como “una praxis condicionada por la praxis política (y también erótica)” (Dussel, 1995, p. 20), por lo que su contexto social y político es determinante a la hora de comprender qué se aprende, cómo se aprende y bajo qué condiciones se aprende.  Así pues, tras la firma del acuerdo final de paz se ha abierto la posibilidad de analizar nuevos fenómenos y marcos conceptuales de la desmovilizada guerrilla de las FARC-EP. Hasta el momento se habían analizado prácticas educativas enfocadas hacia la emancipación, pero en el marco de las estructuras militares y guerrilleras de las FARC-EP antes del Acuerdo Final de Paz donde se evidenciaba el énfasis guerrillero en la escritura y la conformación de saberes conceptuales apuntando a la filosofía marxista leninista (Goyeneche & Ramírez, 2019). Así pues, con la firma del Acuerdo final, se han podido analizar distintos factores tanto de las antiguas FARC-EP en su conjunto, como de los guerrilleros en proceso de reincorporación individualmente; tal es el caso del artículo “Sistema y experiencias educativas en las FARC - EP. Procesos de socialización de guerrilleros comunistas durante la guerra en Colombia” publicado en el año 2020 donde se evidencia que el sistema “educativo de la guerrilla fariana fue un entramado altamente complejo que dispuso de contextos escolarizados, organizativos y cotidianos para edificar y moldear un tipo específico de subjetividad y de identidad” (Lizarazo, 2020).  Sin embargo, y a pesar de la apertura a este nuevo fenómeno a examinar, a saber, las distintas prácticas y tradiciones de la antigua guerrilla, y sus cambios, modificaciones y nuevas prácticas tras el proceso de reincorporación, los análisis hasta el momento no se han centrado en la pregunta por la educación de las y los reincorporados.  La información con la que se cuenta a disposición, hasta el momento, se recoge en los distintos informes de cumplimiento e incumplimiento realizados por organizaciones nacionales e internacionales, entre las que se destacan el informe del Instituto Kroc y del Centro de Pensamiento y Diálogo político que muestran la necesidad de definir y continuar con una ruta de implementación superior para las personas en proceso de reincorporación (Kroc Institute for International Peace Studies, 2019.) (Centro de pensamiento y diálogo político, 2019, pp. 1–3). En este sentido, esta investigación se propone llenar un vacío conceptual y teórico que existe hasta el momento, a saber, como se puede entender la educación como expresión de libertad en los reincorporados de la antigua guerrilla de las FARC-EP.
Para articular el proceso de reincorporación en la dimensión educativa, para poder conocer y entender si máres importante o no apostarle a la continuidad de esta causa y visibilizar a las personas que dejaron las armas por la paz, se utilizará el modelo de dispositivo (Silva Hernández, 2018). Este último permite leer y comprender cualquier fenómeno social, entendiendo que el conflicto armado y todo lo que deriva de ello, ha generado estructuras y condiciones que determinan el comportamiento de diferentes sectores que componen la sociedad. Se considera importante señalar la importancia de la noción de dispositivo y su funcionamiento, puesto que bajo este concepto se elabora la noción de dispositivo. A partir de la obra de Foucault, el dispositivo trata: 1) De un conjunto heterogéneo que incluye virtualmente cada cosa, sea discursiva o no: discursos, instituciones, edificios, leyes, medidas policíacas, proposiciones filosóficas. El dispositivo, tomado en sí mismo, es la red que se tiende entre estos elementos. 2) El dispositivo siempre tiene una función estratégica concreta, que siempre está inscrita en una relación de poder. 3) Como tal, el dispositivo resulta del cruzamiento de relaciones de poder y de saber (Agamben, 2011, p 250). Esta noción ha sido explorada en el campo educativo, el cual se compone de una serie de elementos, es una organización que se articula para ordenar la realidad (Silva-Hernández, 2018).   Dimensión coercitiva y emancipadora del modelo de dispositivo  El modelo de dispositivo se fundamenta en dos dimensiones: la coercitiva y la emancipadora. En la primera, el dispositivo tiene una función en donde el poder es una forma de dominación, el cual constituye un saber que es real que se construye para controlar y supervisar los individuos (Merlin, 2009). En este sentido, tenemos por ejemplo la disciplina en el colegio es una “técnica de poder que se aprende, se transmite y obedece a normas generales” (Foucault, 1975, p. 346).  “La dimensión coercitiva se deriva del temor de ser castigado por el incumplimiento de las normas” (Silva-Hernández, p. 31, 2018).   La imposición des normas es una forma estratégica en la relación del saber y el poder (Albero, 2010) que puede conducir el dispositivo a un espacio socio técnico, el cual se compone de una experiencia que da importancia a las relaciones humanas (Peeters et Charlier, 1999; Audran, 2010; Albero, 2010).  Los dispositivos hacen parte de nuestra existencia, se construyen entre coerción e emancipación. La segunda dimensión que se establece en el modelo de dispositivo es la emancipadora. El dispositivo “es un espacio social de interrelación y de cooperación con intenciones especificas, que tiene un funcionamiento de orden material y simbolico con funciones e interacciones propias” (Peraya, 1999, p. 153).   En el campo de la educación, el dispositivo es una entidad de regulación que se construye para el apoyo y el desarrollo de organizaciones con fines educativos (Audran, 2007; Astier, 2012). Existe entonces dos espacios en el dispositvo, uno de libertad y otro de restricción, uno basado en el poder y el otro donde el aspecto humano da un componente “benévolo, tolerante al error, donde se crea un espacio de libertad que da una nueva visión del mundo” (ibid.,), en donde la renovación da lugar a una transformación emancipatoria pasando de un estado de sometimiento a un estado de libertad (Nordmann, 2013). El saber tiene un componente emancipatorio, ya que proporciona nuevas formas de ver el mundo, es un proceso reflexivo que conduce a la apertura de nuevas formas del saber ser, el saber hacer de un grupo social. La finalidad de los dispositivos esta vinculada a la eficiencia (Marcel y Broussal, 2017), ya que es un objeto mediador que puede proporcionar un cambio a través de sus normas o mandatos institucionales, pedagógicos o técnicos (Audran, 2007).  La construcción del dispositivo entre las dos dimensiones mencionadas muestra su figura intermedia entre dos componentes, uno homogéneo y el otro heterogéneo, se organiza en un contexto social que existe por la voluntad de un creador que reacciona ante una situación (Agamben ,2007), en que se materializan unas intenciones con el fin de organizar espacios para la creación de los dispositivos. El dispositivo se considera un proyecto intermedio que pone en relación varios elementos, los organiza, los relaciona, la correlación que se crea en los individuas que hacen parte del dispositivo puede transformar el pensamiento del individuo (Gardiès et al., 2007).  El dispositivo como proceso  La organización del modelo de dispositivo posibilita dentro de una situación estructurar y ordenar la realidad para poder llegar a la finalidad propuesta. En este sentido, el dispositivo puede ser visto como un proceso que involucra individuos con cuestiones técnicas (humano\no humano), no es una organización autónoma e independiente, la cual puede estar en relación con uno o varios dispositivos, es un instrumento que se desarrolla en un contexto social (Aussel, 2013). En esta organización participan diferentes actores que se situan en diferentes componentes. Siguiendo por los diferentes niveles sistemicos propuestos por (Bronfenbrenner, 1979 y Tupin, 2006).  El proceso del modelo de dispositivo se compone de cuatro niveles (Silva-Hernández, 2018)  1.       El nivel microsistema corresponde al contexto cultural e intercultural y el reconocimiento. El cual ayuda leer y a comprender un fenómeno social a través de las representaciones sociales, económicas y políticas, los valores sociales y culturales, las cuales tienen influencia en el comportamiento y actitudes del individuo. Es necesario entender y conocer los diferentes factores que han impedido e impiden el desarrollo integral del excombatiente y las estrategias que se proponen para prevenir su reincidencia, haciendo hincapié en la dimensión educativa parte importante del proceso de reincorporación.  2.       El nivel exosistema tiene en cuenta diversos factores externos que afectan de cierta manera al individuo. Corresponde entonces a un amplio conjunto de estructuras sociales u organizacionales que gobiernan, son los iniciadores de diversos proyectos a nivel nacional y local que buscan responder o dar solución a diferentes necesidades que requiera la sociedad.  El dispositivo se construye en un espacio temporal que funciona bajo leyes y reglas, se inscribe dentro de un orden institucional (Audran, 2010), es un mandato de control y de poder que puede tener una dimensión emancipadora, ya que el dispositivo es creado como un medio de transición en donde el usuario en este caso el excombatiente encuentra elementos que les permiten autonomía.  Se regula entonces un espacio donde existen diferentes interacciones sociales.  3.       El nivel mesosistema se enfoca en la elaboración de los dispositivos en donde se pone en marcha las diferentes modalidades de funcionamiento. Albero (2010) establece que en esta etapa del dispositivo es funcional, ya que se inicia la implementación del ideal propuesto, es el proyecto operacional presente en los discursos y los documentos en donde se asigna los diferentes roles y tareas, es la fase de desarrollo. El trabajo de los actores que participan en este momento puede contribuir a través de la experiencia a diferentes cambios transformadores, desde la toma de consciencia de lo que no se percibe a simple vista en la organización (Aussel, 2013). Los actores encargados de la implementación del dispositivo se apropian de sus funciones logrando reinventar nuevas estrategias para la evolución de este.  4.       El nivel microsistema presenta el resultado de la implementación de las modalidades propuestas, estás se conocen a través de lo vivido en el dispositivo. Con la experiencia de los actores que hacen parte de este nivel en el dispositivo se puede evidenciar si existe por parte de los actores cambios importantes con la utilización del dispositivo.  
Referencias:
Agamben, G. (2007). Qu’est-ce que c’est un dispositif ? Paris : Rivages. 
Albero, B. (2010). La formation en tant que dispositif : du terme au concept, Chapitre 3. Dans B. Charlier, F. Henri (dir. par), La technologie de l’éducation : recherches, pratiques et perspectives (pp. 47-59). Paris : PUF, coll. Apprendre. 
Astier, P. (2012). Les dispositifs, utopie éducative pour temps de crise : un point de vue sur l’ensemble du numéro. Transformations, Recherche en Éducation des Adultes, 7, p. 7-14. 
Audran, J. (2007). Le dispositif ne fait pas la situation : heurs et malheurs des formations en ligne. Dans B. Charlier, et D. Peraya, Transformations des regards sur la recherche en technologie de l’éducation (pp. 173-188). Louvain-la-Neuve, Belgique : De Boeck Supérieur. 
Audran, J. (2010). Dispositifs et situations. Contribution à l’étude anthropologique et communicationnelle des environnements d’apprentissage en ligne dans l’enseignement supérieur. Habilitation à diriger des recherches : Université Paris Descartes. 
Aussel, L. (2013). Évaluer les dispositifs. Le cas d’un dispositif de formation de l’enseignement supérieur agricole. Thèse : Université, Toulouse II Le Mirail. 
Bardin, L. (2007). L’analyse de contenu. Paris, PUF. 
Bonilla Silva, J. L. (2015). Education for Reintegration of Ex-combatants into Civilian Life in Colombia: An analysis of Adult Education Programmer in Medellín and Piedecuesta. 
Bronfenbrenner, U. (1979). The ecology of Human Development.Trad. Cast: La ecología del desarrollo humano. Barcelona, Ediciones Paidós, 1987: Cambridge, Harvard University Press. 
Centro de pensamiento y diálogo político. (2019, septiembre). La implementación del Acuerdo de paz durante el gobierno de Iván Duque. Gentes del común. 
Defensoría del Pueblo. (1999). Derechos Humanos para Vivir en Paz. Quinto Informe Anual al Congreso de Colombia.    
Dussel, E. (1995), Introducción a la filosofía de liberación. Bogotá : Editorial Nueva América. 
Foucault, M. (1975). Surveiller et punir. Paris : Gallimard 
Freire, P. (1969). La educación como practica de libertad. Montevideo: Tierra Nueva (versión española en Madrid: Siglo XXI). 
Gardiès, C., Fabre, I., et Dumas, M. (2007). Dispositif de formation numérique en information documentation : pour une médiation des savoirs. Toulouse : oatao. 
Goyeneche, K. & Ramírez, C. (2019). Saberes, educación y formación del Bloque Comandante Jorge Briceño de las FARC-EP
Guittet, A. (2013). L’entretien. Armand Colin. 
Kaufmann, J-C. (1996). L’entretien compréhensif. Paris : Nathan.

Kroc Institute for International Peace Studies. (2019). Estado efectivo de implementación del Acuerdo de Paz de Colombia 2 años de implementación
Lizarazo, S. (2020) Sistema y experiencias educativas en las FARC - EP. Procesos de socialización de guerrilleros comunistas durante la guerra en Colombia. Revista Izquierdas. Vol. 49, pp. 2248 – 2275. 
Marcel, J.-F., et Broussal, D. (2017). Émancipation et recherche en éducation. Vulaines-sur- Seine, France : Éditions du Croquant. 
Marcuse, H. (2014). Collected Papers Volumen 6 : Marxism, Revolution and Utopia. New York : Routledge. 
Márquez Quintero, M. (2009). Enseñanza de la historia del conflicto armado en colombia: fundamentos para la construcción de propuestas para su enseñanza en el ámbito universitario. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), 5(2),205-230. [fecha de Consulta 16 de Julio de 2020]. ISSN: 1900-9895. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=1341/134116861009 
Narrativas y etnografías para la construcción de memoria y cultura de esperanza (tesis de maestría). Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, Colombia. 
Nordmann, J.-F. (2013). L’École et la crise des “configurations d’assujettissement”. Le Télé -maque, 43(1), p. -72. 
Osorio González, Jhon Jairo. (2016). School in conflict settings : damages and challenges. Hallazgos, 13(26), 179-191. https://dx-doi-org.ez.urosario.edu.co/10.15332/s1794-3841.2016.0026.07 
Peraya, D. (1999). « Médiation et médiatisation : le campus virtuel ». Hermès, La Revue, 3(25), p. 153-167. 
Silva-Hernández, A. (2018). Modélisation au sein d’un dispositif de prévention du décrochage. Approche comparée des contextes d’enseignement supérieur en France et en Colombie. Thèse : Université Toulouse II Jean-Jaurès. 
Tupin, F. (2006). Les pratiques enseignantes et leurs contextes : des curricula aux marges d’action. Approche sociologique, regards pluriels. Note de synthèse pour l’habilitation à diriger des recherches : Université́ de Nantes, Nantes. 
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